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LEER UN LIBRO PUEDE PROVOCAR GRANDES CAMBIOS EN NUESTRO CEREBRO

LEER UN LIBRO PUEDE PROVOCAR GRANDES CAMBIOS EN NUESTRO CEREBRO

Nunca ha sido un secreto que la lectura, con independencia del género novelístico     de que se trate, ha llegado a constituir una actividad esencial para el aprendizaje de  los seres humanos. La tarea de leer una determinada obra podría llegar a provocar,    por otra parte, sentimientos muy variados en las personas: el lector puede percibir    todas las sensaciones que los personajes del libro soportan a lo largo de sus páginas.

Un reciente estudio asociado a este tema, que ha sido dirigido por la Universidad de Emory, ha sido suficiente para llegar a una significativa conclusión: leerse una novela puede ejercer una notable influencia sobre el cerebro humano. El primer encargado  de esta investigación, cuyo nombre es Gregory Berns, ha garantizado que los relatos son capaces de cambiar el cerebro en la misma medida que la experiencia cotidiana.

La mayor parte de los análisis, conocidos hasta este momento, han estado centrados en otros aspectos referidos al impacto que produce la lectura en los seres humanos: los expertos pretendieron examinar los procesos cognitivos que intervienen al llevar    a cabo la lectura de relatos breves para, al mismo tiempo, someter a los partícipes a una resonancia magnética funcional. La intención de este nuevo estudio ha sido otra.

Así su finalidad ha consistido, fundamentalmente, en averiguar si leer un libro podría dejar huellas neurales hasta días después de haber completado el proceso de lectura: los cooperantes de este proyecto han leído, durante nueve días, alrededor de treinta páginas diarias de la novela Pompeya. Tras esta fase, a lo largo de cinco días, fueron sometidos a sesiones de resonancia para confirmar si hubo cambios en sus cerebros.

Los resultados finales de esta investigación, que han sido difundidos en la publicación Brain Connectivity, terminaron siendo bastante reveladores: la lectura logró potenciar la conectividad de la corteza temporal izquierda, que se ocupa del procesamiento del lenguaje, en el cerebro de veintiún participantes. Por otro lado, también contribuyó a enriquecer el funcionamiento de la zona que se encarga de las sensaciones corporales.

La aptitud que posee el ser humano para ponerse en el lugar del otro, conforme a las percepciones de los investigadores, también pudo verse favorecida con la realización de este estudio. Cada una de las transformaciones, que han sido mencionadas antes, siguieron existiendo incluso después de finalizar la lectura del libro. Este hecho podría valorarse, con total seguridad, como una prueba de que estos cambios son duraderos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Written by norak