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LENGUAJE Y FORMAS DE PENSAR, ¿CONCEPTOS RELACIONADOS?

LENGUAJE Y FORMAS DE PENSAR, ¿CONCEPTOS RELACIONADOS?

Varias han sido las hipótesis que, con el transcurso de los años, han procurado otorgar una solución definitiva a esta interesante cuestión: ¿podría el idioma afectar, de alguna manera, a las formas de pensar que adoptan las personas? La “hipótesis de Sapir-Whorf”, que nació como respuesta a esta cuestión, quizá haya sido la creencia más discutida. Esta teoría deriva de la “hipótesis etnolingüística” concebida, originalmente, por el estadounidense Edward Sapir.

El lingüista Benjamin Lee Whorf recicló esta primera creencia y, durante la década de 1940, emprendió  su transformación a la mencionada “hipótesis de Sapir-Whorf”. En definitiva, esta significativa teoría se encuentra apoyada en una idea primordial: las diferentes categorías idiomáticas, mediante las que se expresan las personas, se encuentran vinculadas con sus modos de conceptualizar el mundo.

La “hipótesis de Sapir-Whorf” ha estado constituida, desde sus primeros pasos, por dos planteamientos muy diferentes: la “hipótesis whorfiana fuerte” sugiere, por un lado, que la lengua supedita completamente el modo de conceptualizar y clasificar la realidad; por otro lado, la “hipótesis whorfiana débil” propone que el idioma sólo ejerce cierta influencia en la manera de conceptualizar y clasificar la realidad, fundamentalmente a nivel semántico.

Esta creencia ha cobrado tanta magnitud que, con el propósito de verificar sus argumentos, tuvo lugar la invención de un idioma artificial: el Loglan. Esta lengua lógica fue diseñada, durante el año 1955, por el sociólogo James Cooke Brown. La creación del loglan emergió a partir de una finalidad clara: obtener un idioma tan distinto a los naturales que, si la “hipótesis Sapir-Whorf” fuese cierta, condujera a las personas a dejar de pensar de modo tan limitado.

Ahora bien, ¿hasta qué punto podría ser verídica esta curiosa creencia lingüística?

La “hipótesis whorfiana” se encuentra descartada, actualmente, en lo que concierne a su planteamiento “fuerte”. Uno de los diversos motivos, utilizados para excluir dicha vertiente,  está fundamentado en la posibilidad de realizar traducciones de unas lenguas a otras. Por   esta razón, no podría afirmarse que la lengua condiciona la forma en la que piensan las personas: sería más acertado decir, en cualquier caso, que el idioma puede influir ligeramente en el pensamiento.

Written by norak