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EL MISTERIOSO MANUSCRITO VOYNICH, ¿CUÁL ES REALMENTE SU IDIOMA?

EL MISTERIOSO MANUSCRITO VOYNICH, ¿CUÁL ES REALMENTE SU IDIOMA?

El coleccionista polaco Wilfrid M. Voynich adquirió, concretamente en el año 1912, un total de treinta manuscritos que pertenecían al colegio jesuita de Villa Mondragone (Italia). Entre el conjunto de escritos se encontraba uno que encierra ciertas propiedades que, sin duda alguna,  pueden considerarse muy especiales y peculiares: el conocido como manuscrito de Voynich.

Este enigmático escrito ha sido sometido a innumerables investigaciones, a lo largo del último siglo, que han intentado dar una solución al halo de misterio que rodean sus páginas. El libro de Voynich ha llegado a convertirse en una inquietud para muchos investigadores: criptógrafos, historiadores, lingüistas, matemáticos, astrónomos y hasta botánicos, entre muchos otros.

Cada uno de los investigadores, que se han dedicado al estudio de sus secretos, han perseguido un mismo propósito: descodificar su extraño lenguaje y, por otro lado, sus dibujos cosmológicos y plantas quiméricas de origen desconocido. Los resultados de cada investigación han ido manifestándose, sin embargo, completamente inútiles e infructuosos.

La creencia más extendida, en relación a la procedencia del manuscrito Voynich, defiende que se trata de un simple engaño: de ahí la imposibilidad de su descifrado, pero un reciente estudio elaborado por la Universidad de Mánchester (Reino Unido) ha logrado, finalmente, destapar una pista interesante: sus textos están redactados en una extraña lengua auténtica y podrían ocultar mensajes cifrados.

La dirección de este estudio corrió a cargo del físico Marcelo Montemurro y su primera fase estuvo basada, fundamentalmente, en el análisis de la frecuencia de los vocablos en el manuscrito. Así los investigadores, posteriormente, compararon los resultados obtenidos con los de textos similares redactados en varias lenguas: inglés, chino, latín, un lenguaje informático y fragmentos del código del ADN.

El presunto lenguaje que contiene el manuscrito de Voynich, a pesar de su ignorada procedencia, ya ha sido bautizado con una denominación propia: voynichés. Los expertos cuentan con un buen motivo para creer que el voynichés no es un idioma inventado, ya que la distribución estadística de sus caracteres y vocablos no es en absoluto aleatoria.

Este indescifrable pergamino, por otra parte, cumple rigurosamente una característica regla: la ley de Zipf. El término más repetido en cualquier texto extenso de un lenguaje humano aparece, según dicha norma, el doble de veces que el segundo más frecuente, el triple que el tercero, etc.

La extraordinaria realidad es que son muy limitadas las referencias conseguidas, durante el desarrollo de las investigaciones, acerca de la naturaleza del manuscrito de Voynich. El pergamino está constituido por un total de 240 páginas cuyo autor es incógnito aunque, por otra parte, exista una interesante suposición al respecto: podría tratarse de un documento redactado por dos escribanos, ya que los expertos creen haber descubierto dos caligrafías.

La Universidad de Arizona consiguió demostrar, a través de la prueba del carbono 14, que el misterioso manuscrito pudo haber sido escrito entre los años 1404 y 1438: este hecho probaría que se trata de un documento medieval. Dos de los traductores que procuraron interpretar el manuscrito de Voynich, aunque sin alcanzar ningún éxito, fueron grandes criptógrafos durante el siglo XX: William Newbold y William Friedman.

Probablemente el transcurso del tiempo será capaz, finalmente, de desvelar a la humanidad el verdadero significado del manuscrito de Voynich: ¿se tratará de un escrito que oculta una gran importancia? o ¿carecerá totalmente de relevancia alguna? La única cuestión indiscutible es que por lo indescifrable de su lenguaje podemos y debemos concederle, sin lugar a dudas, una determinada trascendencia en la actualidad.

 

Written by norak