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¿POR QUÉ LAS PALABRAS SE QUEDAN EN “LA PUNTA DE LA LENGUA”?

¿POR QUÉ LAS PALABRAS SE QUEDAN EN “LA PUNTA DE LA LENGUA”?

Las personas somos capaces de experimentar, durante el transcurso de nuestras vidas, una gran variedad de sensaciones que son comunes a todos los seres humanos. Una sensación que aparece con frecuencia y, sin embargo, resulta poco agradable es aquella que solemos bautizar con la expresión “lo tengo en la punta de la lengua”.

Esta frase nos conduce a la incómoda sensación que aflora cuando queremos decir algo y sabemos lo que queremos decir pero, a pesar de ello, nuestra mente es incapaz de recordar el vocablo adecuado para expresarlo. Los episodios olvidadizos, cuya denominación en inglés es Tip of the Tongue (TOT), pueden alargarse durante escasos minutos o durante varios días.

Ante la aparición de estos “trances” resulta casi inevitable que surja una pregunta, ¿a qué puede deberse la repentina falta de memoria del lenguaje? Sin embargo, la respuesta aún no está del todo clara: las hipótesis que han procurado explicar esta situación han sido variadas.

La teoría con mayor antigüedad, que fue desarrollada en 1987 por los investigadores Jones y Langford, atribuía el Tip of the Tongue a una fase de bloqueo. El bloqueo era producido por la búsqueda de vocablos similares que entorpecían la capacidad de rememorar la palabra correcta, ya que los sonidos semejantes creaban interferencia.

La publicación del Modelo del Déficit de Transmisión, a manos de Burke y Mackay, acabó arrinconando la hipótesis del bloqueo mental. Según esta segunda teoría, la palabra se nos queda en “la punta de la lengua” porque contamos con su imagen semántica pero no con su imagen fonológica y, como consecuencia, la memoria se activa con la aparición de otro vocablo relacionado fonológicamente.

Esta segunda teoría se vio desplazada, finalmente, con la llegada de la Hipótesis de la Activación Incompleta. Esta última hipótesis, que fue concebida a partir de las ideas de Brown y McNeill, se basaba en un planteamiento muy sencillo: achacaba este fenómeno al hecho de que el funcionamiento de la memoria sea insuficiente para la búsqueda del vocablo en el recuerdo.

Con la existencia de estas teorías se demuestra, sin duda alguna, que las situaciones incomprensibles también pueden tener su explicación. A pesar de que ninguna de estas posibilidades está totalmente comprobada, el único hecho de contar con ellas ya marca una diferencia favorable: ahora podemos construir una idea en relación al por qué una palabra se nos queda en “la punta de la lengua”.

 

Written by norak