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SITUACIÓN DE LA LENGUA ESPAÑOLA, ¿CUÁL ES SU PRESENCIA EN EL CAMPO CIENTÍFICO?

SITUACIÓN DE LA LENGUA ESPAÑOLA, ¿CUÁL ES SU PRESENCIA EN EL CAMPO CIENTÍFICO?

El educador Michael Gordin, que además es historiador de ciencia en la Universidad de Princeton (EE. UU) y autor del libro titulado Scientific Babel (en español, Babel Científico), ha apuntado que un trabajo científico debe publicarse en inglés para ser leído, investigado o citado actualmente. Sin embargo, la realidad que se da hoy en día es distinta a la acaecida durante principios del siglo XX: cuando la lengua alemana resultaba ocupar el primer escalafón como idioma para la ciencia.

La obra Scientific Babel ha servido para realizar un recorrido histórico y explicar, concretamente, cuáles han sido las causas que han llevado a este cambio de idiomas predominantes en la ciencia. Así el primer científico que publicó un texto utilizando su lengua materna fue Galileo Galilei y lo hizo en italiano aunque, posteriormente, tuvo que ser traducido a una lengua conocida por una mayor parte de la comunidad: más concretamente al latín para que pudiera ser leído por todos.

A pesar de que durante el año 1900 un tercio de los estudios fueron escritos en francés, otro en inglés y otro en alemán, según el campo científico, existía un idioma que sobresalía por encima de los otros dos: el lenguaje alemán. Esta situación se mantuvo así hasta la llegada de la Primera Guerra Mundial cuando, según explica un artículo de la BBC, el alemán se prohibió en 23 estados.

Ahora bien, ¿cuál es la presencia del español en el campo científico? Juan Antonio Vera Torres, académico numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y catedrático de Estratigrafía en la Universidad de Granada, ha manifestado que la mayoría de los autores sólo publican sus trabajos en lengua española al tratar temas locales y me menor impacto: “todo ello ha derivado en un deterioro de nuestro idioma en el ámbito de las ciencias, de manera que muchos investigadores se han limitado a introducir en su lenguaje científico los nuevos, y cada vez más frecuentes, términos ingleses sin intentar, tan siquiera, hacer un mínimo esfuerzo para obtener una traducción española correcta, al menos de una parte de los mismos”.

 

Redactora: Esmeralda Collado

 

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