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许哲女士 Señora Xu Zhe

许哲女士      Señora Xu Zhe

许哲女士

许哲女士,(Teresa Hsu Chih,1897年7月7日‐2011年12月7日),她身材瘦小,行动敏捷,银丝如雪,耳聪目明,心怀大爱,一生助人,不但不需要照顾,而且还照顾二十多位比她小二﹑三十岁的孤苦无依的老人。她1987年出生于中国汕头,27岁上小学,47岁学护理,67岁独立创办养老病院,69岁学瑜伽,90岁学佛,100岁用功学中文,被新加坡誉为“国宝”。许哲一生创办了九所养老院,但是她对穷苦人的关心并不只限于养老院内,社会不同角落的贫苦病弱的人们都是她关心的对象,她一一走进他们的家庭,每个月送去金钱和食物,给他们买带来温暖和爱,她照顾人不求回报,当人们感谢她时,她笑着说﹕“我只是个乞丐婆,去要东西来给你们”。除了关怀老人,她也收容﹑照顾不少孤儿和受虐的孩子,供给他们住宿﹑读书。这些孩子长大了,有的懂得感恩,视她如母﹔也有人忘恩负义,瞧不起她。对此,她依然微笑﹕“照顾他们是我的责任,他们记不记得我,不重要”。她从来不买衣服,饮食很简单,住处没有什么摆设,每天早上运动,坚持读书,从来不发脾气,生活简单有序。一百多年来,她默默为贫穷困苦的人奉献,无私忘我的付出,她的爱属于全世界。

Señora Xu Zhe

La señora Xu Zhe, (Teresa Hsu Chih, 7 de julio 1897-7 de diciembre 2011) fue una mujer delicada y menuda, despierta, casi hiperactiva,  con un gran corazón y predisposición. Dedicópor completo su vida a ayudar a los demás. Nacida en 1897, en la provincia china de Shandong, comenzóla escuela primaria a los 27 años de edad, a los 47 años estudióenfermería y con 67 años fundósu propia residencia para la tercera edad. Su trayectoria profesional y académica no termina ahí, ya que comienza a estudiar Yoga con 69 años, Budismo con 90 años y a los 100 años empieza a estudiar chino, siendo aclamada en Singapur como Tesoro Nacional.

A lo largo de toda su vida, Xu Zhe fundó9 residencias para mayores,  pero su devoción por el cuidado de los demás, no se limitótan sólo al ámbito de la tercera edad, sino a la atención de aquellas personas más humildes, a las que visitaba en sus propios hogares y cada mes enviaba dinero y comida.Cada vez que le agradecían su ayuda, ella sólo comenta riendo: Yo sólo soy una mendiga, que vengo a traeros de nuevo vuestras cosas. 

Aparte del cuidado de los ancianos,  también se dedica a ayudar a huérfanos y niños maltratados, dándoles alojamiento y la posibilidad de estudiar. Cuando estos niños crecieron, algunos de ellos mostraron su más profundo agradecimiento, considerando a Xu Zhe como su propia madre. Sin embargo también hubo otros que no tenían ningún sentimiento de gratitud, llegando a tratarla incluso con desprecio. Ante esta situación, ella también explicaba sonriendo: Es mi responsabilidad cuidar de ellos, me recuerden o no, eso carece de importancia.  Ella nunca compróropa para símisma, llevaba una vida sencilla de comida muy ligera, ejercicio y lectura diaria. Nada temperamental, nunca se enfadaba. Sus más de cien años de vida los dedicópor completo a los demás. Su amor, sin duda, siempre pertenecióal mundo.

Written by editor