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¿PODRÍAN ELIMINARSE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN QUE POSEE LA ESCRITURA?

¿PODRÍAN ELIMINARSE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN QUE POSEE LA ESCRITURA?

La puntuación ejerce una función que, en muchas ocasiones, ha llegado a considerarse esencial para la correcta comprensión de cualquier lenguaje: a través de su utilización pueden acotarse oraciones y párrafos, estructurarse textos, ordenarse ideas e, igualmente, descartarse ambigüedades. Y este importante desempeño, a pesar de que muchos signos de puntuación son omitidos en las nuevas tecnologías, continúa siendo defendido por los lingüistas en la actualidad.

Los escritos latinos estaban caracterizados, fundamentalmente, por no contener ningún tipo de signo de puntuación: las civilizaciones romana y griega no contaban con ninguna pauta de acentuación gráfica ni, por otra parte, con ningún método diferenciador entre letras mayúsculas y minúsculas. Así el nacimiento de la puntuación suele situarse en el año 194 a.C, más específicamente, con la aparición de las marcas que Aristófanes de Bizancio incluía en sus textos.

Con la llegada del siglo XVII empezaron a utilizarse, en primer lugar, tres de los signos de puntuación más frecuentes a día de hoy: la coma, el punto y el punto y coma. No obstante, el verdadero progreso de la puntuación no se hizo notar hasta el nacimiento de un importante organismo: el de la Real Academia Española en 1714. Cada uno de los signos creados puede adquirir, según la lengua en que se empleen, diferentes pautas de uso y distintas connotaciones.

El experto John McWhorter, que pertenece a la Universidad de Columbia (Nueva York), ha hecho una hipótesis acerca del futuro de un signo de puntuación en concreto: así este lingüista defiende que la coma terminará desapareciendo con el paso del tiempo y, de igual modo, que este hecho no otorgará problemas de comprensión a ningún lenguaje. Ahora bien, ¿podría ser esta afirmación realmente cierta? Tal vez sea posible que no acabara originando dificultades en la comprensión pero, sin ninguna duda, sí podría conllevar un notable retroceso en la escritura.

-Redactora: Esmeralda Collado

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